La Oficina Federal de Investigación (Federal Bureau
of Investigation, FBI, en inglés) emprendió un método inusual para
prevenir futuros atentados terroristas al desarrollar una red de
casi 15.000 espías para infiltrar diversas comunidades
estadounidenses a la busca de potenciales maquinaciones terroristas.
Sin embargo, los topos realmente están buscando e incitando a cierto
perfil de gente a cometer violaciones de la ley, e incluso delitos
criminales, para después denunciarlos y cobrar recompensas en
efectivo de hasta 100.000 dólares por caso, mientras el FBI convoca
a la prensa para dar cuenta de otro complot terrorista
abortado.