La relación con EE.UU. / El conflicto por el material militar secuestrado en Ezeiza
Obama exige al Gobierno devolver la carga del avión
Calificó de "serio" el incidente y dijo que "no hay razón" para no entregar los equipos incautados
Jueves 24 de marzo de 2011 | Publicado en edición impresa
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo ayer que considera un "incidente serio" la decisión del gobierno argentino de retener parte del cargamento del avión de la Fuerza Aérea norteamericana que el mes pasado llegó al país para cumplir con un entrenamiento especial de fuerzas de elite de la Policía Federal,
Por primera vez en 40 días de tensión diplomática, Obama se refirió al tema y dejó en claro que no lo considera un episodio superado. Por el cotrario, dijo que espera la devolución del material secuestrado por la Aduana y que en cuanto pueda le transmitirá en persona su reclamo a Cristina Kirchner.
"Ellos tienen algunos de nuestros equipos de comunicación. No hay razón para no devolverlos. Y la próxima vez que vea a la presidenta Kirchner le voy a preguntar: «¿Podemos recuperar nuestro equipamento?»", dijo Obama en una entrevista en El Salvador con el periodista de The Miami Herald y columnista de La Nacion Andrés Oppenheimer.
Al preguntarle si el vocero del Departamento de Estado había sobreactuado al decir que el caso del avión constituía un "incidente serio", el presidente norteamericano fue enfático: "No. Es serio en el sentido de que la Argentina ha sido históricamente un amigo y un socio de los Estados Unidos".
De todos modos, intentó mostrarse conciliador al señalar: "No va a ser un aspecto decisivo de la relación Estados Unidos-Argentina".
La crisis diplomática con Washington se inició el 10 de febrero, cuando un avión Globemaster III de la fuerza aérea de los Estados Unidos aterrizó en Ezeiza cargado de armas y elementos militares que iban a ser usados por personal de ese país en ejercicios con policías federales, como parte de un acuerdo firmado entre los dos gobiernos. Sin embargo, al ser inspeccionada por la Aduana la carga de la nave, se detectaron presuntas incongruencias entre el material que había informado Estados Unidos por medio de su embajada y lo que realmente llegaba al país. Los militares norteamericanos se negaron a abrir parte del equipaje. Entonces, empezó un operativo que encabezó el propio canciller Héctor Timerman, en el que se abrió por la fuerza el cargamento.
La Aduana se incautó de equipos de transmisión, medicamentos y partes de armas que, indicó, no habían sido declaradas en forma adecuada. El avión despegó dos días después, en coincidencia con los primeros reclamos formales de la diplomacia norteamericana para que fuera restituido el material secuestrado.
En el Gobierno -que desconocía ayer el contenido de la entrevista de Oppenheimer con Obama- ratificaron ayer que no está en agenda la devolución del equipamiento militar norteamericano. En teoría la Aduana debe decidir qué hacer, pese a que es sabido que la decisión se tomará al máximo nivel político. La Justicia dictaminó que los militares norteamericanos no cometieron delitos y que el episodio sólo puede ser encuadrado como infracción aduanera.
"No esperen un cambio en el corto plazo", dijo una fuente oficial. Sobre todo, añadió, ante la inminente visita al país del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que llega a Buenos Aires el próximo martes.
Malestar
Con sus declaraciones de ayer, Obama dejó en claro que el malestar por la reacción argentina había llegado a lo más alto del poder en Washington, ya que respaldó al pie de la letra la línea argumental que expresó desde febrero el vocero del Departamento de Estado, Philip Crowley (que renunció hace una semana por diferencias con el Pentágono por la forma en que se manejó el caso WikiLeaks).
Obama habló con Oppenheimer en El Salvador, al final de su primera gira por América latina, que incluyó escalas en Brasil y Chile. Justamente la exclusión de Buenos Aires en ese periplo regional había causado un enorme fastidio en el gobierno de Cristina Kirchner, y algunas fuentes de la Casa Rosada admiten que eso influyó en la inusual réplica que encabezó Timerman en Ezeiza. A lo largo de su gira latinoamericana, Obama destacó la "creciente importancia" que la región tiene para los Estados Unidos y prometió trabajar para afirmar los lazos diplomáticos.
Sus palabras en la entrevista con Oppenheimer fueron casi la única mención que hizo de la Argentina durante los cinco días de recorrido latinoamericano. La otra había sido un comentario al pasar a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, a la que le recomendó hablar con Cristina Kirchner para lograr que se quedara en Brasil el emblemático cuadro Abaporu, de Tarsila do Amaral, que el Malba le prestó al gobierno del vecino país para exhibir en el Palacio del Planalto durante la visita de la delegación norteamericana.
Además de sus palabras sobre el caso del avión, Obama declaró estar muy pendiente de la situación en Cuba y en Venezuela. También habló de la operación en Libia y dijo que no le preocupaba haberse topado en los países latinoamericanos con fuertes críticas a la ofensiva militar que encabeza Estados Unidos. El gobierno argentino es uno de los que cuestionan esa actuación militar.
Obama relató también que sus dos hijas eligieron estudiar español de manera intensiva. "Hablar español será importante para los norteamericanos en un momento en que América latina está creciendo en su importancia económica y diplomática", dijo Obama.
LA EVOLUCION DEL CONFLICTO
El inicio de la polémica
El 10 de febrero, un avión C-17 Globemaster III, de la fuerza aérea de EE.UU., llegó al aeropuerto de Ezeiza con personal militar y material bélico. El objetivo era brindar un curso a la Policía Federal para situaciones de crisis en la toma de rehenes. Las autoridades argentinas detectaron "material que no figuraba en el memorando que se había aprobado" para el curso. El equipo fue incautado, lo que dio inicio al conflicto diplomático más grave desde la asunción de Cristina Kirchner.
Quejas cruzadas
El vocero del Departamento de Estado criticó la falta de colaboración del gobierno argentino, reclamó la devolución del material militar y habló de un incidente serio. "Desde el primer momento hemos tratado de colaborar, pero es como si en el gobierno argentino no quisieran escucharnos", dijeron en Washington. El gobierno de Cristina Kirchner reaccionó con dureza y aseguró que quien aún debía una "explicación" era el gobierno norteamericano y no el argentino. Insistió que la Casa Blanca no colaboraba
Pedido de Obama
La justicia argentina determinó que no existió delito y cerró la causa. El material quedó en manos de la Aduana. Ayer el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, dijo en una entrevista con Andrés Oppenheimer, columnista del diario Miami Herald y La Nacion (foto), que se trata de un incidente serio y que la próxima vez que se vea con la presidenta Cristina Kirchner le reclamará que le devuelva los equipos de comunicación incautados. "No hay razón para que no sean devueltos", dijo
Otra respuesta intempestiva
El gobierno de Cristina Kirchner reaccionó con dureza a las quejas de la administración Obama. Mediante un comunicado, aseguró que quien aún debe una "explicación" es el gobierno norteamericano y no el argentino. Insistió que la Casa Blanca "no colabora". A la vez, el canciller Timerman (foto) pidió a Jefferson Brown, encargado de negocios de la embajada norteamericana en la Argentina, que se abstuviera de comentar ante los medios de prensa los pormenores del entuerto diplomático.
